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| El novelista inglés Chalres Dickens. Fuente: Mirror |
La literatura tal como la conocemos siempre ha servido como puente para llevar la crítica hacia todo el conjunto de la sociedad. Principalmente en lo social, mediante los libros y las historias que cuentan, incluso pasando por el deliberado filtro de la censura, consiguen transcender en la historia como algo más que un simple relato. Se podían dar los casos en los que no es la intención primaria del autor con la que realiza su obra, sino que lo hace de manera inconsciente. O sí lo hace intencionadamente pero sin proponer solución al problema o situación que denuncia. Es el caso de Oliver Twist y Charles Dickens.
Por supuesto, entendemos que la mayoría de autores que exponen una polémica o crítica a su país, sus políticos o la administración del mismo, lo hacen porque son gente comprometida y preocupada por el sino de sus congéneres. Y es el caso del famoso escritor inglés del siglo XIX al cuál menciono. Dickens, al que George Orwell consideraba «un escritor subversivo, un radical, incluso un rebelde», reunió una fortuna gracias a la venta por entregas de sus novelas. Hoy no nos es cosa extraña que un autor polémico, fresco o novedoso que hace la puesta en escena de una historia que denuncia las injusticias del día a día se ponga de moda y convierta sus obras en "best-sellers". No obstante, para sorpresa de muchos, esto también ocurrió durante este siglo con las creaciones literarias de Dickens.
