| Heraldo de Madrid, 10/09/1914. Fuente: Hemeroteca Digital |
No hay nada peor en el ámbito de la política que el apartado, por mucho que se quiera esconder, de las guerras. Cuando el diálogo internacional calla, el nacionalismo encolerizado triunfa y los intereses de los políticos "por el bien de la nación" están por encima de todo lo demás, se crea el escenario perfecto para lo peor que puede dar de sí mismo el ser humano. La Primera Guerra Mundial o la Gran Guerra fue de los acontecimientos que más consternaron al mundo. Por supuesto, no es el único disputa bélica de la historia, desgraciadamente. No obstante, sí que fue la primera en el uso de tecnologías y estrategias que nunca antes se habían llevado a cabo, provocando una de los conflictos armados más devastadores -antes de llegar la II Guerra Mundial-.
El hombre puede ser capaz de crear maravillas o de realizar lo peor imaginable. Este es un claro ejemplo, a gran escala, y dentro del mismo voy a hablar en esta entrada de algo que pasa desapercibido pero que tuvo gran importancia a la hora de influir en la percepción y la manera de pensar de la sociedad, así como del desarrollo de los acontecimientos durante este nefasto capítulo de nuestra historia. La propaganda y manipulación de la prensa.
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| Cartel de propaganda. Fuente: Toronto Public Library |
En entradas anteriores mencioné por encima como van surgiendo los medios de comunicación para ir dando lo que conocemos como prensa en la actualidad. Por ello, veo conveniente repasar el papel que tuvo la prensa durante el estallido de esta guerra; primera a gran escala, mundial. En un ambiente de rivalidad internacional con actitudes chovinistas, la fe ciega en las posibilidades de éxito enturbiaba el juicio de la mayoría. A causa de esto, los sectores militares estimularon la agresividad mediante el uso de todos los medios a su alcance, y es aquí donde entra el que más destacó: la manipulación de la prensa y otros medios de comunicación.
La duración de la disputa, junto a los motivos por los que se prolongaba, debilitaron la moral tanto de los combatientes como de la retaguardia, y es por eso que se trató de contrarrestarlo empleando agresivas campañas de expresión patriótica en las que se ensalzaban las hazañas de los soldados a la vez que parodiaban, se burlaban o insultabam de manera exacerbada las acciones del enemigo, calificándolas como torpes, blandas, inhumanas o crueles, en el mejor de los casos.
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| Propaganda británica atacando la imagen de la mujer alemana. Fuente: Digital Desk |
Los medios como la prensa y la radio pasaron a ser controlados y censurados por los gobiernos. Su principal objetivo desde ese momento fue el de evitar la desmoralización y el derrotismo, especialmente tras la crisis de 1917. En este año surgieron oleadas de huelgas y revueltas debido al malestar ocasionado por el endurecimiento de las hostilidades en el frente occidental, consecuencia de la retirada rusa del conflicto.
Somos testigos de como el derecho de expresión y libertad de prensa por el que tanto se lucha a lo largo de la Historia desde que surge el concepto, allá por los siglos XVIII-XIX, se vulnera gratuitamente y casi sin miramientos cuando la tensión de las relaciones internacionales explota dando lugar a guerras de las que nadie sale ganando, en ninguno de los bandos, y solo quedan escombros sobre lo que reconstruir lo que tanto esfuerzo, sudor y tiempo ha costado erigir.


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